Categorías
En Primera Persona

Cecilia Borghi, en primera persona.

Entre viajes en colectivo, porcelana y naturaleza. El universo de Cecilia Borghi.

La porcelana está presente en mi vida desde antes de mi escolarización, cuando pasaba los días con mi mamá en la fábrica, durmiendo siestas en una camita que habían puesto para mí en una oficina y aprendiendo a modelar florcitas con las artesanas que ensamblaban las figuras decorativas que se producían en la fábrica por aquella época. Y dibujar fue siempre mi pasatiempo favorito, al punto que cuando hubo que elegir un secundario para mí me llevaron directo a la escuela de Bellas Artes más cercana, a 40 minutos de viaje, tomando dos colectivos, que era la Rogelio Yrurtia, que hoy tiene su sede en el barrio Velez Sarsfield de la Ciudad de Buenos Aires. Luego decidí aprender fotografía e hice laboratorio blanco y negro. Más tarde cursé cuatro años de taller de pintura en lo que en aquel momento era La Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de La Cárcova, que hoy funciona como extensión cultural de la UNA.

Entre porcelana y textiles, el espacio de trabajo de Ceci.

Después de egresar de las escuelas de Bellas Artes me dediqué a trabajar en la fábrica de piezas de porcelana y cerámica decorativa de mi familia, Borghi Porcelana. Hacía de todo un poco. Me gustaba asistir a mi papá en el taller de impresión de calcos vitrificables basados en dibujos originales de mi mamá. Después aprendí a decorar porcelana sobre y bajo cubierta. Durante varios años me ocupé de diseñar folletos y tarjetería que se utilizaban en las ferias nacionales e internacionales del sector en las que participaban todos los años. Finalmente me ocupé de manufacturar las lámparas de porcelana translúcida que diseñaba mi papá. Además de realizar tareas de tipo artístico, también me tocaba ocuparme de ordenar estanterías, barrer, embalar y hasta hacer de telefonista. Aunque no eran las actividades que más me gustaban, fueron importantes para entender que todo trabajo creativo tiene un lado menos interesante pero igual de importante, del que hay que ocuparse para que el producto final se luzca.

En 2008 comencé a trabajar de forma independiente produciendo una línea de piezas decorativo-utilitarias en porcelana que yo misma diseñaba y manufacturaba en la fábrica de mi familia y luego presentaba y vendía en ferias del sector como Puro Diseño. Hacía cuencos, floreros y tazas con perforaciones y en tonos neutros que vendía en todo el país y que incluso llegué a exportar a Chile y Estados Unidos. Paralelamente creaba piezas únicas en porcelana de estilo floral y en 2009 gané una mención especial en el Salón Nacional con una obra que titulé Jardín Colgante. A partir de ese momento entendí que mi trabajo podía circular en diferentes ámbitos y que funcionaba bien tanto en tiendas de decoración y diseño como en galerías de arte. Así fue que retomé el dibujo para presentarlo en diálogo con mis porcelanas. Con el correr de los años pasé a investigar la posibilidad de crear objetos a partir de piezas muy pequeñas. Así surgieron los collares de hilo de algodón y dijes de porcelana. Entiendo mi labor, no como una actividad rígida y definida sino como un devenir que me lleva a moverme entre el arte, la artesanía y el diseño buscando conexiones entre formas y materiales.

Al natural. Teñido de tejidos con tintes naturales.

Actualmente estoy experimentando con los tintes naturales. Cuando comencé a buscar la forma de dar color a mis collares, que originalmente eran blancos, entendí que tenía que dedicarme a teñir los cordones de algodón, pero como ya en aquel momento trabajaba desde mi casa, no me gustaba la idea de usar tinturas comerciales en la misma cocina donde praparo la comida. Así fue que surgió la idea de usar tintes naturales y funcionó más que bien. Al punto que decidí probar los tintes sobre el papel de algodón que uso para dibujar y el resultado me maravilló. Esta posibilidad de utilizar insumos no contaminantes y la lectura del libro «La historia de las cosas» de Annie Leonard me llevó a reflexionar e investigar sobre el origen de los materiales que utilizo en mi trabajo. No siempre es posible rastrear de dónde provienen todos los elementos o cómo fueron hechos y por quién, pero eso es otra parte interesante del proceso de búsqueda, de lo anónimo que se vuelve todo una vez que ingresa en el circuito industrial. Pensar en estas cosas puede ser un poco inquietante y llevar a la dificultad para trabajar, pero siempre trato de pensar que, aunque en este momento no pueda conseguir muchos de los materiales con los que realmente me gustaría trabajar (como cordones de algodón y lino orgánicos y seda vegetal obtenida del cactus) o que no pueda rastrear el origen de tantos de los minerales que utilizo en la fabricación de mis piezas de porcelana, me parece importante seguir haciendo y seguir descubriendo alternativas, porque de alguna forma estoy generando una demanda de estos productos que, aunque ínfima, es también un comienzo y una pequeña acción a favor de una cambio de paradigma.

A nivel estético me inspira el paisaje urbano. Viví, hasta los 27 años en la Zona Oeste del Conurbano Bonaerense y siempre estudié en en la capital, por lo que pasé muchos años de mi vida subida a colectivos. Durante esos viajes me gustaba mirar por la ventana y observar los edificios, a esa costumbre atribuyo mi interés por la arquitectura porteña y su contraste con el paisaje bonaerense. Considero que la estética que fui desarrollando tiene un doble anclaje. Por una lado me interesa el eclecticismo y el ornato, presentes en la arquitectura porteña de principios del siglo XX. Y por otro busco generar la sensación de rusticidad, exaltando ciertas cualidades de los materiales que utilizo y que asocio al paisaje suburbano e industrial bonaerense. 

En el aspecto conceptual me inspiran los movimientos sociales que están surgiendo en todas partes del planeta y que, aunque de carácter global, toman características particulares en cada lugar en que se manifiestan. El movimiento transfeminista argentino que incluye en su lucha a las personas del colectivo lgtbiq+, el colectivo Ni Una Menos y la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito son ejemplos locales de movimientos plurales que impulsan un cambio de visión en la sociedad, el cual celebro y acompaño. Y la lucha contra el cambio climático que en Argentina cuenta con el impulso de la agrupación Jóvenes Por El Clima. Estos movimientos me interpelan e inspiran con sus utopías, las cuales ojalá nos ayuden a superar este presente distópico.

Para mi proceso creativo, la única “fórmula» que siempre me funciona es ponerme a hacer cosas y animarme a mostrarlas. 

El proceso.

Hace dos años escribí un texto que se titula «El gesto propio». Lo hice para una amiga y luego lo utilicé como base teórica para el taller de dibujo que dicté en 2019. El texto en PDF puede bajarse de forma gratuita en mi web www.ceciliaborghi.com y ya cuenta con más de 400 descargas. Es un compendio de las cosas que me permiten seguir haciendo, incluso cuando todo parece interponerse para que no lo logre. El sentir que no tenemos tiempo, que no tenemos la formación suficiente, o que no tenemos buenas ideas, suelen ser los motivos más frecuentes de bloqueo. Mi idea fue compartir aquellas cosas que a mí me sirvieron, tanto desde el aspecto práctico como el mental, para lograr constancia en mi labor.

Un recomendado:

«Antártida Negra» de Adriana Lestido publicado por Tusquets dentro de su colección Rara Avis. Es el diario que Lestido escribió durante el viaje que realizó en 2012 y que debía tener como destino la base de Bahía Esperanza en la Antártida pero que, debido a todo tipo de imprevistos, terminó depositándola en Isla Decepción. El relato comienza antes de su partida, cuando prepara el equipo que va a llevar en relación a las fotos que espera poder capturar en ese paisaje completamente blanco. Pero ya desde el inicio nos damos cuenta de que nada parece salir como estaba planeado, al punto que el destino al cual llega, no solo no es el esperado sino que es casi su opuesto. La edición de Tusquets incluye seis imágenes y es un complemento del catálogo de la muestra que se presentó en 2018 en el Museo Fortabat. Recuerdo el día que visité la exhibición, era el mes de enero y hacía un calor abrumador. Sin embargo, pude imaginarme por unos momentos que estaba en el interior del buque Canal Beagle observando los inhóspitos y arrebatadores paisajes antárticos. Ver la muestra luego de leer su diario me permitió comprender su obra de un modo mucho más profundo y entender la labor artística como un gran viaje cuyo destino nunca es el que imaginamos. 

Más allá de la porcelana:

Siempre me gustó la fotografía y de hecho pensaba que esa era una posible profesión para mí. Sin embargo no fue así, pero lo que aprendí me sirve mucho a la hora de presentar y compartir mi trabajo. También bailo tango de forma social. Comencé en 2003 y dejé en 2010. Esperaba poder volver a las pistas, pero la pandemia me cambió los planes. De todas formas disfruto de practicar en casa lo que aprendí de mi maestra María Plazaola y estoy intentando mejorar mis pasos de milonga, el ritmo que más me cuesta de los tres que componen el tango argentino (los otros son tango y vals criollo).

Sobre las piezas de Cecilia en SACH:

Los collares que presento en SACH pertenecen a dos series: Ave y Laza.

La idea detrás de la serie Ave fue lograr collares de gran porte que fueran livianos y cómodos de vestir. Leyendo sobre las aves aprendí que algunos que sus huesos son huecos, lo que les otorga levedad y les permite levantar vuelo más allá de sus tamaños. La porcelana es un material denso y la inclusión de dijes de formato grande en un collar suele volverlo pesado. Pero descubrí que la solución podían dármela los textiles y comencé a experimentar con distintos modos de ensamblar las partes para lograr piezas que distribuyeran el peso de forma pareja alrededor del cuello y generar así una cierta sensación de liviandad en relación al tamaño. La serie Laza me permite expresar la interconexión invisible que percibo entre todo aquello que conforma nuestro mundo. Cada collar está compuesto por un ensamble de dijes que, a simple vista dan la sensación de ser partes superpuestas. Pero si se los tensiona, se descubre que esas partes están interconectadas y por lo tanto, la única forma de separarlas sería romperlo. Los dibujos como «Desarraigada» son parte de la serie Tintes en la cual utilizo sobre papel de algodón y celulosa, los tintes naturales que fabrico en mi cocina. Son dibujos gestuales que surgen de manchas en las cuales voy buscando imágenes intuitivamente, casi del mismo modo en que imaginamos formas al observar las nubes.

Tintas, también. Parte del proceso de las obras.

#EnPrimeraPersona es el espacio en el que cada artista, productorx, toma la palabra y nos cuenta cómo fue [es] su camino creativo.

Desde las primeras experiencias y materiales, hasta armar el proyecto que hoy llevan adelante.

Cada camino es único. Imprevisible. Con curvas y contracurvas. Hay sorpresas, intentos, descartes y transformaciones.

Lo importante es comenzarlo.

Si hay algo ahí que da vueltas, dejalo salir. Agarrá el pincel, lápiz, birome, hilo, papel.

Empezá y experimentalo en primera persona.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s